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El fallido golpe de Estado de Moisés Giroldi
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El fallido golpe de Estado de Moisés Giroldi

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No es posible contar la historia completa de la masacre de Albrook, sin mencionar el primer golpe de Estado a Manuel Antonio Noriega, ocurrido el 16 de marzo de 1988. En aquel entonces, el alzamiento lo protagonizó Leonidas Macías y fue sofocado por Moisés Giroldi, quien estaba al mando de la Compañía Urracá. Noriega, en agradecimiento a Giroldi por su lealtad aquel día, lo asciende a Mayor.

Irónicamente, Giroldi es quien dirige el segundo golpe de Estado en contra de Noriega, el 3 de octubre de 1989, lo que le cuesta la vida a él y a los demás golpistas.

El solo hecho de imaginar que Noriega dé la orden de fusilar a los que participaron de la intentona, es monstruoso, y más por Giroldi, quien era compadre de Noriega (quien llegó a ser padrino del hijo de Giroldi) Entre estos dos personajes siempre hubo amistad, buenas relaciones y una consideración muy recíproca. Habiéndose dicho esto último, ¿qué razones llevaron a Giroldi a ejecutar esta sublevación que terminó en fracaso?

Existía un enorme descontento entre algunos miembros de las Fuerzas de Defensa de Panamá porque Noriega efectuaba los ascensos sin seguir el orden del escalafón militar, ni muchos menos respetaba el tiempo de antigüedad. Todo esto lo hacía solo para fortalecer su círculo interno, producto de la desconfianza que tenía luego del primer intento de golpe a su persona. También está la crisis de 1989, que creó un ambiente de temor ante una posible intervención estadounidense, algo que Giroldi y otros oficiales no veían con buenos ojos.

El domingo 1 de octubre de 1989, la esposa de Giroldi contactó a la esposa de un agente de seguridad militar, con quien mantenía amistad y le dio aviso de que su esposo deseaba discutir un asunto con oficiales estadounidenses. Esa misma noche, Giroldi se reunió con dos agentes de la CIA y les contó el plan que pretendía realizar. Los agentes recibieron la noticia con indiferencia y le aconsejaron que Noriega debería permanecer vivo, porque de otra forma los Estados Unidos se desvincularían de todo lo relacionado al golpe. Giroldi también solicitó asilo para su familia y el bloqueo de dos carreteras por parte de soldados del Comando Sur, para evitar que tropas leales a Noriega tuviesen acceso a la Comandancia.

El martes 3 de octubre, a las 7:10 am, el general Noriega entró a La Comandancia por la parte trasera y fue recibido por Giroldi. Luego de unos pocos minutos, la puerta de acceso se cerró bruscamente y se escucharon los primeros disparos de ametralladoras, lo que dio inicio a la rebelión. El general fue llevado a su oficina en el último piso, al mismo tiempo que los miembros del Estado Mayor permanecieron capturados. Los golpistas dieron la orden de ocupar todo el cuartel y de arrestar al personal militar y civil. Dado que Noriega no quedó esposado, ni mucho menos puesto bajo custodia, tuvo la facilidad de hacer varias llamadas a distintos cuarteles para alertar a grupos leales de lo que sucedía.

A menos de una hora de empezado el alzamiento, algunos helicópteros del ejército estadounidense se mantuvieron sobrevolando la zona, al igual que un avión Hércules C-130. Esto da a entender que el Comando Sur estaba al tanto de la situación.

Giroldi y otros oficiales dialogaron con el general proponiéndole que se retirara, dándole la oportunidad de establecerse en Panamá, además de otros beneficios. Noriega rehusó y les dijo a los rebeldes que debían abandonar las armas, pero Giroldi siguió en su deseo de convencer a Noriega para que se jubilara o renunciara, bajo el pretexto de evitar una intervención de los Estados Unidos en suelo istmeño.

Un poco después de las 10:00 am, Giroldi le ordenó al periodista Daniel Alonso (quien era Oficial de Información de la Dirección de Relaciones Públicas de las Fuerzas de Defensa) que fuera con un grupo de golpistas a la Radio Nacional, localizada en el edificio de la Contraloría, y que diera lectura de la proclama que se había escrito con motivo del golpe de Estado. Básicamente, la proclama declaraba que el objetivo de la sublevación era retirar del poder a Noriega, para lograr una paulatina democratización de Panamá.

La lectura de la proclama fue grabada y transmitida por Radio Exitosa de manera incesante hasta las 11:30 am, cuando de la nada la emisora quedó fuera del aire. Daniel Alonso regresa al Cuartel Central y es allí donde percibe que Giroldi está siendo convencido por Noriega para que se rindiera. El capitán Javier Licona (también partícipe del golpe) le decía “no converses con él que te va a convencer de que te eches para atrás. No lo escuches“.

Daniel Alonso se dirige a Canal 4 para leer la proclama en televisión, pero después de dos minutos al aire, la señal es saboteada y al rato arriban unidades de las Fuerzas Élite de la Unidad de Comando a arrestarlo. Para entonces, algunos elementos leales a Noriega empezaron a actuar.

A las 11:18 am, el capitán Licona llega con otro oficial a la base militar de Fuerte Clayton, para reunirse con el general Marc Cisneros y convencerlo de intervenir en la rebelión con sus tropas estadounidenses. Cisneros le informa que era posible siempre y cuando llevaran a Noriega a Clayton, pero Licona le contesta que Noriega no sería entregado e insistió en la ayuda estadounidense del bloqueo de las vías establecidas y helicópteros.

Al final, este diálogo quedó en un punto muerto y Licona llamó a Giroldi para conocer la situación actual. Le informa que la intentona pierde fuerza. Llama otra vez y contesta un oficial leal a Noriega informándole que Giroldi no estaba disponible para contestar llamadas, lo que le dio mala espina a Licona y optó por no regresar al Cuartel Central.

Para el mediodía, algunos destacamentos de las Fuerzas de Defensa (Machos de Monte, Los Tigres de Tinajitas, Batallón 2000, Los Pumas de Tocumen) llegaban a los perímetros de la Comandancia en varios camiones para iniciar la ofensiva. La mayoría subieron a los techos de los edificios colindantes y comenzaron a disparar sus granadas, ametralladoras y morteros hacia el cuartel, entretanto Noriega le dijo a Giroldi “Allá afuera están muriendo tus soldados ¿y tú que haces; esa es la clase de comandante que quieres ser?”.

Luego de horas de diálogo con Noriega y de caer en cuenta que las tropas estadounidenses no bloquearon todas las rutas, Giroldi y los demás oficiales golpistas se rinden ante Noriega a eso de la 1:00 pm. Los disparos desde el exterior continuaron hasta que Noriega dijo las siguientes palabras a través de un altavoz: “Habla el Comandante, vengan hacia el Cuartel Central y eviten mayores derramamientos de sangre, ya que el mayor Giroldi se entregó y ha depuesto las armas“.

Durante el tiroteo hacia la Comandancia, algunos soldados que participaron del golpe lograron escapar en medio de la confusión. Después de la rendición, las Fuerzas de Defensa no efectuó ningún tipo de declaración sobre el paradero de los detenidos. Fue hasta el día 5 de octubre cuando se leyó en los diarios oficialistas un “parte de guerra”, el cual notificaba que hubo “10 bajas en combate” de parte de los rebeldes.

Sin embargo, los rumores afirmaban que 11 golpistas fueron asesinados. Todo esto se confirmó en su totalidad luego de la invasión cuando el Procurador General de la Nación, Rogelio Cruz, investigó más a fondo el caso. Declaró que Giroldi fue llevado al Cuartel de Tinajitas para ser interrogado, torturado y luego ejecutado. El resto de los golpistas fueron llevados y ejecutados en un hangar ubicado por el área de Albrook.

Moisés Giroldi en vida

Fotos y recortes de periódicos

soldados gringos bloqueo carretera

portada critica dia 4 de octubre de 1989

imagen primera plana critica 4 octubre 1989

parte de guerra

nota sobre los muertos de la revuelta

nota sobre la viudad de giroldi arribando a los estados unidos

nota sobre el tiempo que noriega estuvo de rehen en el golpe de giroldi

nota sobre el sabotaje a la exitosa

nota sobre el fracaso a bush respecto al golpe

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